Declaración sobre el Día Internacional contra la Corrupción del Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Yury Fedotov

La corrupción afecta a las personas en su vida diaria. Les impide acceder a recursos y oportunidades. Desgasta la confianza en las instituciones públicas y compromete el contrato social. Al hacer esto, la corrupción frustra nuestros esfuerzos por construir un mundo mejor.

Conforme entramos en una década de acciones ambiciosas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible a tiempo, resulta esencial intensificar los esfuerzos para erradicar la corrupción y promover la buena gobernanza, si es que habremos de cumplir nuestro compromiso global de no dejar a nadie atrás. Ganar la batalla contra la corrupción implica crear las condiciones necesarias para combatir efectivamente la pobreza y las desigualdades que derivan de ella.

Durante los últimos quince años, se ha logrado un avance notable en la criminalización de la corrupción y la recuperación y retorno de activos robados, gracias a la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC, por sus siglas en inglés), ratificada de manera casi universal. A lo largo de casi diez años, la implementación de la Convención se ha beneficiado de un mecanismo de revisión entre pares, que ha servido como un detonante para que los países adopten acciones legislativas, fortalezcan sus instituciones e incrementen la cooperación.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) ayuda a la comunidad internacional a traducir la Convención en medidas eficaces y avanzar en la agenda global en contra de la corrupción. Una parte importante de esto radica en colaborar con los preparativos para la primera sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas contra la corrupción en 2021.

Para generar un ambiente inclusivo en esta ocasión clave, tenemos que escuchar las voces de las personas jóvenes que exigen transparencia y generan cambios al emprender acciones en sus comunidades. Debemos aprovechar el pleno potencial de innovación en el combate contra la corrupción, aprovechando la tecnología para monitorear, reportar, crear conciencia y oponerse a aquellos que la utilizan para hacer posibles sus delitos.

No podemos darnos el lujo de que la corrupción amenace nuestro futuro. Manteniéndonos unidos contra la corrupción, defendemos la justicia, protegemos el Estado de Derecho y aumentamos las posibilidades de que la prosperidad en nuestras sociedades pueda ser disfrutada por todas las personas.